Vociferación al final del tercer semestre — A rant
El semestre ha acabado.
A menos de 12 horas de haber salido de la última clase de este periodo académico, vuelvo a sentir el aliento de la vida, el aire fresco de la posibilidad de estudiar lejos de las pretenciones pomposas y la mediocridad del sistema educativo.
Vuelvo a vivir en la esperanza de aprender y estudiar fuera del miasma viciado de las aulas. Estaré tratando de resarcir las pululantes llagas que van quedando en la mente y en los habitos como consecuencia de bajar a la cloaca cotidiana. Espero poder redoblar esfuerzos... y ver realizadas en cierto modo las palabras del libro de Ezequiel...
«Los rociaré con agua pura y quedarán purificados; de todas sus impurezas y de todas sus basuras los purificaré. Y les daré un corazón nuevo, infundiré en ustedes un espíritu nuevo, quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que se conduzcan según mis preceptos y observen y practiquen mis normas.» (Ezekiel 36:25–27, BJL)
Creo que no es vana la esperanza de ver el antro putrefacto de la educación reconsagrado como templo de virtud donde se ofrezcan oblaciones de abnegación honesta y apasionada... Un lugar de amor por todo cuanto es bueno, agradable y verdadero.
Mantengamos viva la llama.


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